
Ya estamos en julio y los días se hacen mas cortos, y veo por la ventana lo gris que esta el cielo, que raro izo una mañana hermosa pero bueno, no cave dudas empezara a nevar.
Unos días mas y podré prender el hogar que me gusta tanto, ver el fuego y meditar en las noches esas que uno no puede salir de la cabaña por las tormentas y por el peligro que eso implica ,el salir uno puede quedar varado en el medio de la nada y si no se esta preparado uno puede pasarla muy mal, recuerdo cuando llegue a la Patagonia por primera vez, un lugareño me dijo; ¡¡¡mire que no es lo mismo que en Buenos Aires, aquí cuando hace frío se siente!!!, y si tenia razón pero bueno uno se acostumbra y trata de tener todo lo medianamente organizado para el invierno, mercadería por si uno tiene que quedarse mucho tiempo en la cabaña por algún temporal de nieve, leña que no puede faltar para alimentar la estufa.
Recuerdo que un día se perdieron unos niños en la montaña, los lugareños empezaban a organizarse para salir a buscarlos que aunque eran de la zona siempre puede que se pierda uno, salimos en grupos de tres y al pie de la montaña nos separamos, para mi era todo igual, el paisaje se torna así por la nieve que muestra todo un manto blanco y para colmo estaba nevando, trate de orientarme por la dirección en que estaba el pueblo y proseguí, recuerdo que camine como una hora y no se encontraba siquiera un rastro para poder seguir que por la nevada si lo hubo ya estaría tapado, gritando continuamente el nombre de los niños, me adentraba cada vez mas en la montaña que a cada paso me demostraba quien mandaba.
Tras caminar como dos hora ya casi se hacia la noche ,vi una saliente en una de las laderas de la montaña y me parecía ver unos colores que por la descripción de sus padres podrían ser los niños, unos pasos mas y si allí estaban, abrasados el uno del otro como dándose calor y tratando de abrigarse eso que yo había visto era un buzo rojo de uno de los niños, los llame por sus nombres y les conté que todo el pueblo los estaba buscando, a lo cual me respondieron que ellos cuando salieron estaba el día lindo, y en efecto había hecho una tarde hermosa ,y que sin darse cuenta se les izo tarde y empezaron a regresar cuando comenzó la nevada que los desoriento y los izo parar,- como le s habían enseñado sus padres que si en algún momento ellos se encontraban en peligro paren en el primer lugar seguro para refugiarse ya sea de un animal salvaje como de una tormenta y que se queden en ese lugar para así ser encontrados con facilidad- los arrope con mi campera y emprendimos el regreso que por la tormenta se hacia cada vez mas difícil, tras caminar una hora mas o menos encontramos una cabaña que estaba abandonada y nos refugiamos allí, trate de comunicarme con los del grupo pero el teléfono no tenia señal, no se si por la tormenta o por la montaña, pero bueno lo importante era que ellos estaban bien, un poco mojados nada mas, nos quedamos un rato, recuperamos fuerzas y seguimos camino, encontramos un sendero viejo que según los lugareños era peligroso por las avalanchas de nieve pero como no havia nevado tanto nos aventuramos por allí, cortamos mucho camino y a dios gracias no paso nada, al llegar a el pie de la montaña había un grupo de personas que ya habían regresado de la búsqueda y al vernos se pusieron muy contentos y entre ellos estaba el hombre que me había dicho que el sur no era como Buenos Aires, nos abrasamos y me dijo ahora si sos todo un montañés.
Nortutan
Ah,,, los chicos se llamaban Lucas y Ezequiel.........
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